lunes, 5 de noviembre de 2012

Kirikú y la bruja

Si hay una pelicular que no me canso de ver esa es Kiriku y la bruja. A mi como adulta me ayuda a entender el mundo, pero sobre todo me ayuda a conectar mis propias dudas y miedos, con las dudas y miedos de los más pequeños. Y a darles respuesta.


Resolución pacífica de los conflictos


Sinopsis

Kirikú es un niño muy pequeño que vive en un poblado africano. Pronto descubre que su vecindario está atemorizado por la maldición de la temible bruja Karabá: no hay agua, ni flores, ni comida porque todo pertenece a la hechicera. Kirikú no se quedará de brazos cruzados y saldrá a descubrir quién es la malvada Karabá.

¿Por qué elegimos ‘Kirikú y la bruja’?

Kirikú es un niño que se pregunta por qué es mala la bruja que atemoriza a su pueblo. Los dos núcleos esenciales de la película son África, como escenario de la historia y la actitud vital de Kirikú, que cuestiona los mitos y temores de los mayores con su deseo de saber y preguntar.

Muy pocas películas infantiles abordan la realidad africana, lejos de estereotipos o miradas paternalistas. Ocelot, que vivió años en Guinea, nos traslada a un poblado tradicional africano. La música de Youssou N'Dour, es un acierto fundamental para la credibilidad del ambiente. Contrasta con bandas sonoras al uso de, por ejemplo, ‘El Rey León’, sin relación alguna con África. Podemos ver perfectamente reflejado el día a día de un poblado: las costumbres, formas de vestir, trabajos diarios, ocio... de sus gentes. También están presentes elementos tan africanos como la importancia de la familia, el grupo y la tradición, y otros universales, a saber la relación entre hombres y mujeres (miedo porque Karabá devora a los hombres), la solidaridad, la astucia, el perdón, la presión del grupo... La belleza y el acierto con la que Ocelot retrata este mundo justificarían por sí solos la elección de la película.

Además, en las preguntas de Kirikú se encuentra el contrapunto necesario. La cultura africana se encuentra en ocasiones atrapada, presa de temores y supersticiones. Los talismanes, homenaje al arte negro, son su representación más clara. Karabá - imponente y vestida lujosamente - es la bruja que amedrenta al pueblo bajo un halo de misterio. Kirikú - pequeño y desnudo - es quien pregunta por qué Karabá es mala.

En el cuento original Kirikú mata a la bruja, una solución fácil acorde con la violencia como única solución al conflicto. Pero Ocelot abre otra puerta: el rastreo de la verdad, sin supersticiones ni miedos. Sólo así podrá descubrir la verdad de la bruja y liberar a su pueblo del miedo.

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