viernes, 18 de febrero de 2011

El gusto por la música

Los que rodeamos al niño/a, debemos saber despertar su interés, estimular su gusto por la música; y para ello debemos proponernos como meta sensibilizar su oído y prepararlo para la comprensión y ejecución musical.

Podemos trabajar desde tres parámetros básicos:
  1. La discriminación auditiva, localizando los sonidos en el espacio, y reconociendo el silencio e identificando los objetos sonoros
  2. El fomento del desarrollo del sentido rítmico.
  3. La desinhibición en el uso de la expresión corporal.

Algunos ejemplos de actividades posibles,
  • Comparar los distintos sonidos producidos por el agua: vertida con un jarro, echada con la regadera, y el chorro del grifo. Sobre el mismo material, ¿cuál suena más fuerte?.
  • Marchar siguiendo distintos ritmos.
  • Hacer sonidos con nuestro cuerpo, usando la boca, las manos, los pies.
  • Decir nombres de objetos cotidianos (muebles, frutas, utensilios) dando una palmada a cada sílaba.
  • Cantar una canción imitando sonidos de animales.
  • Repetir un esquema rítmico, primero con palmadas y luego con gestos.
  • Juego del espejo, sentados o de pie, pedirle al niños que actué como nuestro reflejo en el espejo, e ir marcando pulsaciones con palmas.
  • Marcha por la casa al ritmo de la música, cambiando de sentido en el cambio de frase
  • Instrumentalizar poesías.
  • Realizar el ritmo con percusión instrumental: fuerte o piano, rápido o lento.
  • Cantar canciones donde una frase se diga en voz alta y otra interiormente.
  • Improvisar ritmos con objetos cotidianos (escobas, vasos, ollas, etc)